El primer Lollapalooza se llevó a cabo en el verano de 1991. Aunque Nine Inch Nails no encabezaba el cartel, muchos coinciden en que la banda industrial fue quien realmente se robó el show en esa edición inaugural del legendario festival itinerante.
En el nuevo libro "Lollapalooza: La historia sin censura del festival más salvaje del rock alternativo", varios músicos relatan cómo quedaron completamente impactados por la intensidad de Trent Reznor y compañía durante esa gira.
Aquel año, el festival fue encabezado por Jane’s Addiction, la banda del creador de Lollapalooza, Perry Farrell. También participaron Siouxsie and the Banshees, Living Colour, Ice-T & Body Count, Butthole Surfers y Rollins Band.
En ese entonces, Nine Inch Nails todavía estaba promocionando su álbum debut Pretty Hate Machine y aún no había dado el salto al estrellato que llegaría con su EP Broken (1992) y el disco The Downward Spiral (1994). Por eso, se les asignó un lugar intermedio en el cartel: tocaban a plena luz del día, alrededor de las 4 de la tarde.
Tom Morello, quien más tarde tocaría con Rage Against the Machine en Lollapalooza ’92 y ’93, asistió como espectador a la primera edición. “¿Ese primer Lollapalooza? No hay forma suave de decirlo: Nine Inch Nails le partió la cara a todos”, recuerda en el libro. “Nunca había oído hablar de ellos. Jamás habría comprado un casete con teclados, salvo que fuera de Pink Floyd.”
“Pero fui al show en Los Ángeles y al día siguiente salí corriendo a comprar Pretty Hate Machine. Hicieron lo que debe hacer un buen concierto: impresionarte. Y me impresionaron.”
Dave Navarro, guitarrista de Jane’s Addiction, también quedó marcado. “Ver a Nine Inch Nails en Lollapalooza fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida, probablemente hasta el día de hoy”, confiesa. “Eran una banda nueva, con un sonido nuevo, tocando a plena luz del día… por eso, cada tarde a las cuatro yo ya estaba ahí, listo para verlos.”
El grupo era famoso por su intensidad: destruían su equipo al final de cada show. Reznor comenta en el libro: “No voy a hacerme el profundo diciendo que no sabía que romper cosas causaba reacción. Es entretenimiento, ¿no? Al final, de eso se trata.”
Richard Patrick, vocalista de Filter y entonces miembro de la banda en vivo de NIN, añade: “El objetivo número uno era ser lo más punk posible. Estábamos completamente entregados al caos. Trent me tiraba al piso, yo le lanzaba cervezas a él, al público… era pura locura, decadencia, sin ninguna maldita preocupación por nada.”
Reznor explica: “El show evolucionó. Cuanto más nos enojábamos con el público, más les gustábamos. Luego se volvió más agresivo, incluso peligroso… y aún así, la gente nos quería más.”
Eric Avery, bajista de Jane’s Addiction, recuerda esa gira como el verdadero “debut ante el mundo” de NIN. Y la leyenda del hardcore Henry Rollins lo respalda: “Todos los días, la gente se volvía loca cuando tocaban.”
Navarro incluso los comparó con los Beatles: “La banda empezaba a tocar y salía Trent… te lo juro, era como ver a Elvis o los Beatles. Podías oír a las chicas perdiendo la cabeza. Como esos videos viejos en los que los gritos tapan la música y hay chicas desmayándose.”
Al final, Reznor lo tiene claro: Lollapalooza fue crucial para el despegue de Nine Inch Nails. “Viendo en retrospectiva, fue un punto de quiebre. Después de esa gira, el tamaño del público creció de manera impresionante.”
📸 Ebet Roberts/Redferns